• Debía llamarme Olvido...

Hay 2 formas de ver la vida:

una es creer que no existen milagros, la otra creer que todo es un milagro.
Albert Einstein

MIS ÚLTIMAS ENTRADAS

AMENAZA REDUCCIONES AL PRESUPUESTO 2020 EN ANEXO 13.

AMENAZA REDUCCIONES AL PRESUPUESTO 2020 EN ANEXO 13. La creación del Anexo 13 permite identificar los rubros en que aplican, lo que debe reconsiderarse. Además, a simple vista, el Proyecto del Presupuesto de Egresos de la Federación 2020…
De Calacas literarias

La prueba.

Andrea Saldaña Rivera. La prueba. Las copas volvieron a llenarse con el transparente líquido. Afuera caía la noche como una masa informe y pegajosa. El humo se acumulaba cada vez más difuminando los rostros. Las palabras parecían flotar,…

Cada domingo.

Llegó a vivir en nuestra casa, enseguida me di cuenta que bajo su dulce apariencia escondía otro rostro, a mi no podía engañarme. Cuando él salía...

En el bosque.

    En unos segundos el DC 9 parecía un juguete en medio de la tormenta. Los relámpagos iluminaban la oscuridad y permitían ver como aumentaba la lluvia.  A los demás no les importa. Sin embargo, a mí, me molesta no saberlo.…

Solo buscaba a Dios.

  Andrea Saldaña Rivera. Solo buscaba a Dios. Habría que precisar que esto pasó en la década de los 50s. El Padre Roberto Murrieta era el párroco de mi pueblo. Conforme las enseñanzas de la religión en la familia asistí a misa…

Me da usted una bendita caridad

Uno de los relatos del libro “Coincidencias o Diosidencias”, “Me da usted una bendita caridad, por el amor de Dios señorita”. Es el título y la frase con la que, de entrada, delimito a los personajes. Usé 12 palabras. Sintetizan…
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Reseña: ¿Coincidencias o Diosidencias?

Son 22 relatos cortos en 87 páginas, escritos con una narrativa clara, con un tinte autobiográfico, salpicada de metáforas, el lenguaje es en ocasiones subversivo, pero siempre con la calidad literaria que la caracteriza.

Las locuras de los curas.Tristeza y alegría... viajando en el tren.

Las locuras de los curas. Tristeza y alegría… viajando en el tren. Para una despedida, una que sea frugal, sin protocolo, mientras el llanto resbala silencioso, hay que dar el adiós de una forma callada. Con forma de mujer y la tristeza oculta, afónica del alma.

Obra Publicada